Castrar sale más barato que matar perros y gatos callejeros.
Por Gustavo Scalcini


La experiencia en los municipios de Rosario y de Almirante Brown, considerados ejemplos nacionales de políticas efectivas para erradicar perros y gatos de la calle y prevenir enfermedades en la gente, determinó que no sólo es más ético, sino también mucho más barato para el Estado, castrarlos que matarlos.
Ambas ciudades, pioneras en legislación "no eutanásica", instrumentaron programas preventivos hace varios años y eso les permitió reducir sensiblemente la población de animales callejeros, hasta el punto de que no es habitual hallarlos, y controlar "responsablemente" la tenencia de mascotas en los hogares.
Tanto en la Provincia de Santa Fe como en la de Buenos Aires, las dos comunas contaban con un mismo antecedente: la campaña nacional antirrábica de la década del ’70, en la que como solución a una incontrolada ola de contagios de la rabia, se apeló al exterminio de perros.
Sin embargo, 20 años después, comenzaron a tener en cuenta los derechos de los animales y, basándose en recomendaciones de entidades proteccionistas, se comprometieron con ordenanzas municipales a hacer desaparecer las tristemente célebres "perreras", para dar paso a los más modernos y éticos métodos de control.
El tema llegó a su mayor grado de debate a mediados de la década del ’90 cuando se detectaron en el Gran Buenos Aires "perreras" con cámaras de gas donadas por "sociedades protectoras de animales" a las que se vinculó con grupos nazis de la Argentina.
L
a definición de la Liga Francesa Contra la Vivisección alertó finalmente a quienes les preocupaba el tema: "Considerando que una pareja de gatos procrea una camada de 12 cachorros al año y promediando para cada uno de ellos entre 8 y 12 pariciones, a lo largo de 10 años se habrán procreado ¡80 millones de gatos!".
El Programa de Esterilización para el Control de la Población de Animales en la Ciudad de Charlotte, Carolina del Norte, Estados Unidos, concluyó por su parte: "Aún en condiciones controladas, una perra y su progenie pueden ser responsables de un incremento de la población animal de hasta 4.400 perros al cabo de 7 años".
Con estas cifras no quedó margen para las dudas y las sociedades protectoras se basaron en ellas para elaborar programas éticos de control de la natalidad de animales domésticos, que elevaron a legisladores municipales, provinciales y nacionales.
En Almirante Brown y Rosario se aplicaron con éxito y hoy ambas ciudades son un ejemplo claro para el resto del país de lo que se debe hacer en la materia.
En Argentina "es mucho más económico castrar un animal que matarlo: un ‘sacrificador’ sale entre 8 y 10 pesos, mientras que esterilizar a una gata o perra cuesta entre 3 y 4 pesos, y castrar a un gato o a un perro, apenas 1 peso", dijo a Télam Laura Antoniazzi, coordinadora del Centro Municipal de Sanidad Animal y Zoonosis, de Almirante Brown.
Ese centro logró, a partir de 1998, cuando Almirante Brown fue declarado municipio "no eutanásico", pasar de dos castraciones diarias a 25, y estiman que para fin de año el número alcanzará a unos 50.
En cuanto a Rosario, "46 mil perros y gatos fueron esterilizados desde marzo de 1993, cuando se implementó a nivel municipal un programa de control de animales vagabundos sin solución eutanásica", informó a Télam el director del Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa), Adrián José Santos.
La respuesta sobre por qué en el resto del país y en la Capital Federal las castraciones son considerablemente menores la ensayó Marta Dobry, titular del Club de Animales Felices, apuntando contra los colegios profesionales de los veterinarios.
"La mayoría de los propietarios de mascotas se ve imposibilitada de esterilizar debido a los altos aranceles privados, que suelen superar entre 1.000 y 3.000 por ciento los costos de las drogas e insumos necesarios", precisó Dobry, demostrando así que la castración es para los dueños de veterinarias uno de los negocios más redituables que existen.
El tesorero del Consejo Profesional de Médicos Veterinarios porteño, Rubén Gatti, reveló a Télam que los matriculados están obligados, para no violar un pretendido "código de competencia ética" (sic) a cobrar entre 70 y 100 pesos por animal.
La pregunta es cuántas personas pueden distraer ese dinero en la Argentina, cuando buena parte de los asalariados cobran sueldos inferiores a los 500 pesos; y al mismo tiempo, cuánto se agrava el problema de la superpoblación debido a la imposibilidad que tienen los pobres de castrar a sus mascotas.
Las comunas que se hacen cargo de las esterilizaciones se basaron en el mencionado estudio realizado en el municipio norteamericano de Charlotte, cuyo resultado hizo que no se sacrificaran más animales, y en cambio se implementara un programa de esterilización, con un menor costo para los contribuyentes.
"Aún cuando una clínica municipal fuese un efecto contraproducente para los intereses de los veterinarios locales, la necesidad de la reducción del crecimiento de la población animal y los crecientes costos para ese control justifican la intervención del gobierno local", fue la conclusión en Charlotte.
Pero en muy pocos lugares la esterilización es tomada como una cuestión referida a la salud pública, que debe ser garantizada por el Estado; y en muchos sigue tratándose de un tema espinoso, en el que triunfan los intereses económicos de grupos profesionales por sobre la función estatal de velar por los intereses comunitarios.
Almirante Brown:
Centro Municipal castra gratis 25 animales por día
En el municipio bonaerense de Almirante Brown se efectúan, todos los días y en forma gratuita, 25 castraciones de perros y gatos y se estima que para fin de año el número ascenderá, en el marco de un programa para erradicar con métodos éticos la superpoblación de animales callejeros.
Laura Antoniazzi, coordinadora del Centro Municipal de Sanidad Animal y Zoonosis local informó a Télam que en la comuna, calificada por las sociedades protectoras como ejemplo nacional en la materia, se pretende "llegar a las 50 castraciones por día, que es la cifra ideal para la cantidad que se supone que hay en el municipio".
El éxito del proyecto tuvo sus inconvenientes a la hora de consensuar las políticas ya que, según la funcionaria, "el Colegio Veterinario (local) no quiere la atención gratuita ni las castraciones masivas por cuestiones de intereses económicos".
"Con decirle que cuando se registró la epidemia de rabia en los ’70, el Colegio de Veterinarios se oponía a que el Estado vacunara en forma gratuita", reveló a Télam.
"En ese momento el Estado le ganó la pulseada al Colegio de Veterinarios, porque se estaba muriendo gente y había que vacunar sí o sí, pero ahora, como se mueren animales nada más, está esa pulseada", explicó.
El Dispensario Antirrábico existía en la intersección de la calle Martín Fierro y la Avenida Monteverde, Burzaco, desde 1982, pero en 1996 un grupo de vecinos –ahora Asociación Amigos del Centro Municipal de Sanidad Animal y Zoonosis- se acercó a la intendente de Almirante Brown, Hebe Maruco, para colaborar con los perros de la calle.
"Maruco les ofreció entrar al entonces Dispensario Antirrábico Pasteur. Estuvieron dos años como voluntarios y en el ’98 logramos sacar la ordenanza de municipio no eutanásico, siempre con el apoyo del Poder Ejecutivo y basándonos en el modelo de Rosario", manifestó orgullosa.
Añadió que "desde ese momento no se mató más y se pasó de castrar 2 animales por día a 25, ya que se eligió a la esterilización masiva y gratuita como método de control de la superpoblación, porque el deber del Estado es castrar sin lucro".
Respecto de la legislación vigente, Antoniazzi recordó que "hay un dictamen de la provincia de Buenos Aires que les aconseja a todos los municipios que castren en forma gratuita y masiva, pero esto es una decisión política".
"Siempre los municipios dicen que no tienen recursos, que no tienen insumos, que no tienen plata y entonces piden 5, 10, 15 o 20 pesos por la castración –depende de cuál- o los insumos", explicó.
"Por suerte en Almirante Brown, igual que en Rosario, el apoyo y la decisión política de solucionar el problema de forma ética está, porque se entendió que es mucho más económico castrar un animal que matarlo", agregó.
"Un ‘sacrificador’ cuesta entre 8 y 10 pesos, mientras que el costo de castrar a una gata o perra está entre 3 y 4 pesos, y de un gato o de un perro, sólo 1 peso", detalló.
"Acá vienen entre 600 y 800 personas por semana. La gente está muy concientizada, quiere castrar a su mascota, y no damos abasto. La demanda nos sobrepasa totalmente; pero vamos a poner más veterinarios y vamos a llegar a las 50 intervenciones diarias", concluyó Antoniazzi.
Rosario:
Primera ciudad no eutanásica del país
Unos 46 mil perros y gatos fueron esterilizados en Rosario desde marzo de 1993, cuando se convirtió en la primera "ciudad no eutanásica" del país al implementar a nivel municipal un programa con el fin de controlar al animal vagabundo sin recurrir a sacrificarlo.
El director del Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa), Adrián José Santos, fue el encargado de difundir estas cifras a Télam y de definir a la ciudad como "pionera en diseñar un programa en la búsqueda del equilibrio de la salud pública y la calidad de vida, con bienestar para el animal".
Santos, quien es médico veterinario, expresó que el programa se implementó "como una alternativa definitiva, por su eficacia y ética, para realizar el control y/o regulación poblacional del animal".
El funcionario destacó la importancia que el Departamento Ejecutivo Municipal le dio al tema, por ser "Rosario una ciudad no eutanásica por ordenanza" y que determinó que las esterilizaciones crecieran de manera tal que sólo el año pasado sumaron 11.507, de los cuales 7.030 fueron canes y 4.477 felinos.
"Esto fue posible gracias al incremento de médicos veterinarios que realizan las esterilizaciones gratuitas, y que pasaron de sólo 3 en 1993, a 8 en la actualidad, ahora con el apoyo del equipo quirúrgico móvil, inaugurado en 1997", explicó.
Durante 2000, el Imusa dividió la ciudad en 5 distritos (norte, noroeste, oeste, sudoeste y sur) en los cuales, aprovechando las sociedades vecinales, funcionaron en cada uno dos centros de esterilizaciones.
Además, el Instituto municipal complementa su quehacer con tratamientos anuales antisárnicos, antiparasitarios, de vacunación antirrábica, de atención primaria de animales accidentados y otras prácticas veterinarias, todas absolutamente gratuitas.
Santos recordó que "el Imusa ha sido distinguido y es consultado permanentemente a nivel nacional" como consultor de la Comisión Legislativa del Congreso Nacional, por ejemplo, y sus integrantes fueron llamados a disertar en el Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires.
"Hemos sido invitados, a partir de nuestras experiencias, para exponer profundizando sobre la temática del animal de la calle, diseños de programas a aplicar y la culminación, es decir, la adopción (del animal) reubicándolo con la tenencia responsable del nuevo dueño".
Las experiencias de Imusa fueron conocidas en otras comunas como las de Mar del Plata, Almirante Brown, General Madariaga, Villa Gesell, San Bernardo y Tres Arroyos, en la provincia de Buenos Aires; Chabás (Santa Fe); Marcos Juárez (Córdoba); Villa Libertador San Martín y Paraná (Entre Ríos); y Bariloche (Río Negro).

Gustavo Scalcini
© 2001/ Télam



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