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Antes de ser rescatado de la calle, un animal pasa por muchas miradas que aun siendo consientes de su dolorosa situación lo niegan o esperan a que otro lo ayude. Así miles y miles de animales mueren en la calle lenta y dolorosamente.
Este mes nos dieron alerta de dos perritos en estado crítico, como muchos, solo que estos no llegaron a ser encontrados a tiempo y murieron en nuestra compañía. Ahora son dos estrellas en el cielo.
Enrique era muy viejito y tenia una gran infección con bichera en el lomo, estuvo algunos días con nosotros, al curarle la herida el no se oponía y por el contrario se quedaba dormido a nuestros pies. El martes pasado después de curarlo como se hacia habitualmente, sufrió una serie de vómitos y convulsiones, cuando llegamos a la veterinaria ya se había ido.
Chuki era una perra joven que llegó a nosotros después de un llamado de una persona que vio como fue atropellada. Inmediatamente fuimos a rescatarla. Al levantarla notamos varias marcas del gran sufrimiento que vivía, tenia un tumor reventado y la boca plagada de yagas; a esto se le sumaba el gran nivel de desnutrición.
A las pocas horas de ser rescatada, debido a la gran hemorragia interna que le dejo el accidente, Chuki dejo este mundo.
Estos dos casos son parte de una realidad diaria de las que todos somos responsables. No basta con apenarse, todos tenemos en nuestras manos oportunidades de hacer algo por los animales que sufren día a día en la calle, nadie esta exento.
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