Bienestar animal. (por Mario Miani)

Respetar sus necesidades basicas, un buen negocio para animales humanos y no humanos.

El reino animal está compuesta por humanos y animales no humanos (solo acostumbramos a llamarlos “animales”), todos, para alcanzar un estado de “bienestar” compartimos necesidades básicas: no sufrir hambre sed, heridas o enfermedades, miedo o angustia, tener la posibilidad de desarrollar un comportamiento normal y esencial. Me refiero a compartir, porque estas necesidades, aunque desconocidas para muchos, son reclamos por organizaciones internacionales en áreas como es transporte, la faena y la experimentación animal, así como para todos los casos de animales no humanos mantenidos en cautiverio por animales humanos. Las mismas condiciones, se exigen por convenciones para se respetadas en cárceles y campos de prisioneros (animales humanos en cautiverio de animales humanos), en cualquier caso los seres cautivos dependen de otro. (perdón por el abuso intencionado de la palabra animal para ser más grafico, pero se cometen tantos abusos en este área que espero sepan disculpar…)

Es importante educar a la comunidad con respecto a que los animales sufren dolor en la misma medida que los seres humanos, para muchos esto resulta una novedad a pesar de que gran parte poseen mascotas (las cuales en su mayoría no recibirán ningún tratamiento sanitario en su vida, igual que los humanos en a lgunos países pobres).

La información también debe llegar adecuadamente a la población rural, que trabaja diaria y esforzadamente con animales (con la que me siento identificado), poseedora de hábitos culturales muy conservadores en los que se transmite la enseñanza de sus prácticas a través de la herencia e imitación y en donde no se contempla rutinariamente como aspecto relevante el dolor del ganado, independientemente que el manejo cuidadoso de la hacienda ya fueran indiciados al iniciarse el siglo el XIX por el polémico caudillo Juan Manuel de Rosas y al finalizarse por el escritor José Hernández. Probablemente por la falta de expresiones ostentosas de dolor por parte de algunas especies, se suponga la ausencia del mismo y no se repare en manifestaciones sutiles como la falta de apetito, inmovilidad, apatía, taquicardia o dilatación pupilar luego de castraciones, descoles, traumatismos posteriores al volteo o encierro para diferentes tareas (extracciones de sangre, vacunaciones, tactos réctales, transportes, etc.).